Los Salones del Cosmos

Fragmentos | Videos |

wwb_shadow

Prólogo

wwb_shadow

1a Edición 500 ejemplares
Santiago de Chile 2012
ISBN : 978-956-351-271-7
RPI : 215.645
Diseño y diagramación :
Editorial Popular Arttegrama

Por Jorge Salgado Rocha, Escritor, Poeta y Dr. en Antropología

Me he adentrado en los Salones del Cosmos y he de decir que no me he sentido defraudado. Al comienzo, tímidamente, abrumado por el título. Después ya con más confianza en la medida que esos salones resultaban muy familiares a mi espíritu. Y los fui recorriendo uno por uno, con cautela al principio, como quien se adentra en un bosque de estrellas y galaxias en donde el macrocosmos del universo se funde con el microcosmos de este espíritu semi-terrenal, semi -celestial, pero siempre sorprendente y asombroso que habita en los misteriosos e insondables mundos de lo posible, de lo creíble y también de lo absolutamente increíble, de la quimera y de lo onírico. Mundos que se entremezclan, se superponen , se alejan y se acercan con una fuerza gravitacional que le otorga la magia del amor, de los sentimientos mas puros y del nihilismo más extremo.

La tesis y la antítesis proyectándose en el alma humana, la imperfección intentando caminar hacia la perfección de lo posible, el Hades y la Luminosidad de lo Celestial, Oriente opuesto a Occidente, crisis y lisis, nadir y cenit. Lo oscuro y lo luminoso del espíritu humano, Icaro elevándose hasta fundir sus alas en Antu o Inti solares.

He aquí una Poetisa con mayúscula, llena de voces misteriosas, mística, profunda de parábolas, cuya voz está impregnada de melodías y rimas casi barrocas o neo barrocas, Gongorinas, a veces Lorquianas o Mistralianas, inevitablemente casi Nerudianas y Parrianas.

Una voz que se sumerge en el cosmos infinito, en los salones múltiples del espíritu, dentro de las abisales grutas del dolor y las profundas aguas del nihilismo Nitschiano, para renacer fortalecida en los brazos luminosos de la Efigie del Amor, “la que se niega al amor porque es mi misión amar y no ser nunca amada”. Pero la Efigie del Amor es también contradictoria como todo ser. La mujer de carne y hueso contradice a la mujer espiritual …”Como te quiero amor aquí en mi lecho y besarte hasta que mis labios se desvanezcan. Fundidos en tu piel como la espuma, como cuando muere una ola, entre la arena.”

Una Poetisa que sigue buscando el Vellocino de Oro, enunciando el destino del Poeta : “solo en los Salones del Cosmos se unen los poetas y cabalgan las estrellas en busca de lo perdido”. Este deambular por los Salones del Cosmos representa, pues, una Argosía poética, persiguiendo incansable la médula de la Vida : el Amor Infinito.

Llega entonces la impronta luminosa del Oriente, de donde nace y proviene la Luz, con un tinte Nerudiano “cada vez la brújula va girando al Oriente eterno, si para vivir lo vivido y he muerto en cada esquina , también he dejado mi vida en las veredas que cruzan mi existencia”….la misión sublime de llegar sola a la estrella del amor, el destino del poeta.

“Se entrega a cada estrella un invernadero donde los seres de luz se cultivan y danzan su fragua junto al canto celestial de las esferas.” Esto metafóricamente es también el perfeccionamiento espiritual, el desbaste de la piedra bruta recién extraída de la cantera de la vida, que es el ser humano en su paso por la tierra y que necesita ser trabajado para parir ese ser lleno de luz, de ternura, de amor por la Humanidad entera.

Asistimos así al nacimiento de ese Ser Nuevo , de ese ser que existirá en el futuro en los Salones del Cosmos pletórico de amor y de luz. Puro misticismo laico, libertario, perfeccionista. Esa también es la misión del Poeta: Profetizar ese Ser Superior, su verdadero nacimiento dentro de nosotros mismos. Porque nosotros tenemos algo de ángel y algo de demonio, semi-dioses y semi -demoníacos. Porque nos debatimos entre el bien y el mal, entre la compasión y la crueldad, entre la noche de los instintos y la claridad del racionamiento lógico, entre lo trágico del odio y la luminosidad del Amor.

Pero hay también en esta Poetisa un concepto profundo de igualdad social “Nadie es mayor o menor, cada uno toca la parte justa del firmamento” y la profundidad de este pensamiento abruma. Un llamado a la unidad cósmica de la raza humana instándolos a ser más justos, más perfectos … “Llamo a los pueblos hermanos a formar la era de los hombres pájaros, de los hombres libres, savia de la tierra amada que los vio nacer”.

La poesía de Patricia también nos trae una reminiscencia Parriana (Violeta) .Es la poetisa con esa simple pero profunda conciencia social que se expresa con solidaridad visceral con el que sufre: “ Verso a los hombres su libertad sublime, verso al pueblo que oprimido está, verso a su historia de melancolías, justicias que nunca se hicieron verdad”.

Patricia Tèllez Mellado nos trae este regalo poético que seguramente ha fraguado por años con sus manos de artesana terrena y celestial. Un regalo suntuoso que seguramente le ha costado mucho parir y nos lo trae para que lo disfrutemos, para que lo meditemos y para que ……..(¿por qué no? ) nos adentremos juntos en esa melodía cósmica y podamos hacer que nuestros espíritus vibren como en un gran Diapasón Universal compartiendo así, con agradecimiento, estos “Salones del Cosmos”.

Jorge Salgado Rocha

Dr. en Antropología, Poeta y Escritor.

Temuco a 23 días de Abril de 2012.

Fragmento del libro LOS SALONES DEL COSMOS
fragmentosalonesdelcosmos



Desde mañana pondré mi espejo vuelta hacia la pared... Así podré "mirarme a mí misma".Mi oscuridad no se podrá ver, ni mi silencio escuchar...Sólo mis manos destellarán en el tiempo que cruza hasta el cielo.

Entonces me otorgaré el permiso para pedir perdón. Perdón por las veredas húmedas que se marchitaban en mi calle. Perdón por las murallas llorosas tiritando de frío. Perdón por la luna sonriente alumbrando el brasero vacío de los condenados. Por haber sido silente a los ojos de dolor, y a las manos hambrientas por falta de caricias. Perdón, por mi caminar lento ante la urgencia del hombre… Y negarme al amor, sin siquiera trastocar las puertas de su alma… La nieve va cubriendo los cráneos selectos que me guiaron… Pero la niebla se apodera de mis ojos y nubla el camino… Perdón por caminar tanto hacia el norte hasta salirme del planeta… No veo cielo… NO… Sólo un túnel vacío de destino… Una huella difusa sobre un pavimento dormido. Una hormiga que cruza de polo a polo sólo en la imaginación de su intento… Más allá, se divisa un campo vestido de amapolas, y querubines alados hacen un banquete del polen, que cae enredado entre árboles espesos… Me detuve a recordar tu rostro en un momento… Pero mis pasos emigran hacia levante, y el asomo de tus ojos… Cierra a mis ojos con olvido.
 Mi alma se divide en salones
 Dentro de mi pecho de poeta...
 Mi alma está a la diestra
 De mis sueños y angustias
 Mi alma es la penumbra de una vida de fantasmas
 Mi alma, es la gran amada
 De mi lira y sus retratos.

/Niña que te asomas desde mi pecho
 Con ojos de cristales humedecidos
 De labios sedientos de caminos
 De mejillas pálidas de auroras.../

El camino me va desnudando la piel, me va despojando de las selvas ancestrales, y rugen las montañas dentro de mi cuerpo, la estructura se quiebra como un junco besando un rio…

Como la Rosa de los Vientos
 Mi alma se divide en estaciones eternas...

Al Norte, mira al etéreo
 Hacia mis hermanos de sangre
 Donde el principio del Reino
 Se conjuga en mis ojos

Y sigo caminando por el pasillo desfalleciendo, mis manos tiemblan, y mis pies se quebrajan como la escarcha… Mis ojos tratan de ver, si efigies descalzas me salen al camino, la noche cada vez se hace más eterna y sombría.

Al Sur, al sur miro mi alma
 Como continente perdido
 Hacia salones de delirios, de locuras y demencias...

El Este y Oeste...
 Niña y poeta atrapan mis ojos
 Atrapan mis sentidos

(A sí)
 Formo la cruz perfecta de mi existencia
 Yo soy Alma
 Pero Alma en pena
 Efigie que vaga sin rumbo ni senda...
 Sólo se sujeta al dolor
 Cuando esculpe sus penas...
 Yo
 Yo soy la Efigie de una Poeta
 Que habita en el salón gris de las desolaciones
 Esa...
 Donde el alma siempre anida.

Y van cayendo los monumentos a mi paso, como titanes de piedras curtido por la historia; caían uno por uno tronando en mis oídos… Era como una guerra atómica concluida, destellos rojos en el cielo, gritos desgarradores de clamor, que se unían a los aullidos de canes mirando el cielo, buscando el infinito hasta en las sombras, que también iban cayendo inertes ante mis pasos…Luego vino la ráfaga de luz incandescente, que hizo explotar mis ojos, y sobrevino la oscuridad eterna…Ahí caí de rodillas en medio del camino, despojada ya de mi mortaja genética, con mis manos temblando, desvalidas, y mi boca exhalando mis últimos versos.

Me miraste con esos ojos de tristeza
 Y me ofrendaste tu mano
 Señora, la descalza...
 La desnuda de huellas en mi orilla
 Me paseas entre la comparsa de músicos
 Me presentas ante un público no conocido…

Cruzó el murciélago de alas oscuras
 Por el pasillo desierto en agonías
 Ya se había secado la pena
 Y áspero había quedado, el suelo de la desdicha
 Ya no había aires de suspiros
 Ni nudo amargo que asfixiara
 Era el túnel más recóndito del dolor
 Pasado el Salón Gris de mi Alma.

Mis piernas ya no responden, están dentro de esa pose de clemencia, aquella que adoptamos en el vientre materno, como implorando la piedad en un mundo desconocido. Sólo intento alzar mis ojos… Sólo quiero seguir hablando con mis ojos que son telones retóricos de mi existencia.
 … Cierran el túnel y me sepultan
 Bajo la ruina total de mis delirios
 Ahí me quedo en mis desolaciones
 En una loca carrera hacia lo interno
 A una velocidad que ciega mis ojos
 Desfigura mi rostro
 Irrumpe en mis oídos.

Y pasan túneles descalzos
 Vestidos de negro
 Con auras de efigies saludando a mi encuentro.

Ya no veo nada
 Me siento sola en este desamparo
 - Amiga Calandria dónde estás
 - Ángel del amor toma mi mano…
 - Siento mucho frío y miedo…
 - Espíritus vengan a mí…
 - Ya no puedo más…
 - Un sueño profundo me invade…
 - Sólo quiero dormir, dormir quisiera
 - Dormir, dormir, dormir quisiera…
 - Éste es el fin.
 Y fui la efigie que habitaba ese salón gris, donde siempre anida en el alma de un poeta… Ahora soy un simple espíritu alumbrado, rumbo a la estrella de amor para un encuentro.

Ya todo acabó…Ya todo es silencio, el barullo del silencio, es como la voz de una mujer, muy aguda, que sube y baja los tonos de la escala musical, lejano a veces, como perdiéndose en el firmamento, cercano otras veces, como barriendo la arena del desierto. ¿Será así, el canto mágico de las esferas?, cantarán así los planetas mientras flotan libres como ángeles en el universo… Y saludan al astro rey imitándole a campanas…Así me encuentro ahora yo, flotando, así mi nueva vestidura se desliza, formo puentes emanando estelas brillantes, hago piruletas dibujando el camino. Me siento libre…El recuerdo ya no daña, es como hojear un libro de historia lejana al tiempo. No hay dolor, si en otrora mi sangre con mis huesos jamás se llevaron bien, hoy libre del cascajo humano me ausenta del dolor…

Nada encuentro en esta estrella desierta, puesta en la cima de un pasillo oscuro y desolado…Sólo siento otra efigie que vaga por los rincones, como un prisionero encadenado a unos versos infinitos.
 Siento que me miran sus ojos tristes, pidiendo clemencia de amor y existencia física en este mundo. Su imagen diviso entre las sombras, su piel morena castiza, sus ojos casi negros… Lo veo, de mediana estatura y macizo de cuerpo… ¿Éste es el muso que la poeta creó?, ¿éste es el príncipe de sus sueños?…

Me observa con ternura, me abre sus brazos; me llama para cobijarme en ellos. Iré hacia él, y lo tomaré entre mis manos, y le diré cuánto lo quiero… Pero yo, soy pobre espíritu que se esfuma entre la bruma, y él… sólo el cuerpo de un poema. Con sus ojos me está diciendo que me ama, que no concibe otra forma de existencia, dentro de una pasión fuerte, carnal, lujuriosa y divina a la vez… Así es el amor me digo, mientras miro sus ojos, mientras me detengo en sus boca hambrienta de besos…Cómo hacer para que llore, y tomar sus lágrimas con mis manos, y llevarlas hasta la tumba de mi ama, para regar sus rosas. Esa auto tumba dentro del salón gris de su alma, si acabo de darme cuenta, que estoy dentro del salón gris de su alma…Esa donde un poeta siempre anida. (Nunca salí de su mundo).

Sus ojos color amor, su pelo con aroma a pasión. Príncipe que fuiste a nacer desde la inspiración más profunda de una poeta; hombre, emblema de hermosura, niño, pleno de inocencia… ¿Quieres jugar al te quiero, como lo hacíamos entre las rimas de un sueño, en esos bosques siderales que construí sólo para ti?; ¿quieres correr conmigo por las campiñas doradas, quieres que sea tu princesa, y llevarme a tu palacio encantado?…
 El amor es solo, por mi Dios que es solo, tan solo como la muerte. Porque es la culminación de todos los sentimientos que brindamos en el alma… El amor es desolado, y tiene la forma de un cristal frágil y delgado, que tan sólo tomándolo se podría lastimar… Comprendo ahora por qué se sufre por amor, y, si el tiempo que le brindamos se hace ausente y lejano, el cristal se va gastando hasta quebrarse en sus orillas…
 La desolación es amor entonces, es una manifestación apoteótica del amor, que desgarra todo nuestro ser, nos quema la carne a sangre viva, y rompe el pecho en mil pedazos…Y los suspiros se ahogan dentro de nosotros, como alaridos de espanto ante tal masacre.
 Todo podemos dejar en este mundo construido; legar nuestra palabra, legar nuestra imagen, heredar nuestros oleos, pintados con tanto esmero por la vida…Mas, nada, nada puede ser tan grande como el amor, sin embargo, los oleos quedan, el recuerdo sostiene sus marcos, pero en
 otras esquinas… El amor se va con nosotros al sepulcro, y el cristal se va deshaciendo junto a nuestro cuerpo…
 El amor es solo…Mi Dios es tan solo…Tan solo como la muerte.
ISBN : 978-956-351-271-7
RPI : 215.645
© Todos los derechos reservados
PASIÓN
Éramos la senda de un universo perdido
Sumergidos entre caracolas marinas
Y cimas de montañas trastocando el cielo…
Tu hombro en mi hombro, se disputaban la tibieza
Y   nuestras palabras danzaban al son de la lluvia
Como poemas y caricias oníricas.
No faltaba el cometa majestuoso
Como corcel alado a la libertad
Para llevarnos…
No faltaba aquel bosque encantado
Donde todo tenía vida
Donde los girasoles con las luciérnagas jugaban
Donde los pinos nobles
Empinaban copas de vino entre sus ramas…
 
De pronto
Yo caí en el camino
Mis piernas flaqueaban ante los azotes del tiempo y de las horas
Y,   mi bosque ya no era mi bosque
Ni en mi cielo
Destellaban los manjares del universo…
Tu mano
Se tendió hacia mí ante las tinieblas
Forzando tu energía en mí que me sacaba
Sumida en un pantano como sepulcro vivo
En el exilio de los que quedan al camino
Sin alcanzar a esculpir sus últimos versos…
La noche infinita cayó entre mis sombras
Tu rostro me hablaba entre la bruma
Tus ojos, dos infinitos parpadeantes
Irradiaban la luz de mi destino…
Y, te quedabas sujetando mi mano
Ante la diabólica velocidad del tiempo.
 
Hoy ya no corro por las praderas
Hoy, no alcanzo con un salto a las luciérnagas…
Pero
Hay un banco donde siento
Mi cuerpo a reposar
Donde me empapo con la brisa de los vientos del bosque
Donde observo las estrellas por las noches
Y oigo el canto de las esferas…
Cómo, la montaña trastoca el cielo
Y que hay un gato que juega con jilgueros y me habla…
Donde la rama de un árbol me ofrece una copa de vino
Y un café servido por duendes entibia mis mañanas…
Ahí miro al mundo desde temprano
Jugar su bullicio en el día
Y dormir las noches desoladas
Mientras tú
Cual mariposa vuelas entre el paisaje
Y esparces el polen de tu palabra…
Y de vez en cuando
Una lágrima tuya
Viene a regar mis rosas.
ISBN : 978-956-351-271-7
RPI : 215.645
© Todos los derechos reservados

[inicio]

 

Videos

[inicio]