“Algo huele mal en Dinamarca”

“Algo huele mal en Dinamarca”… En mi caso, no recibo revelaciones de fantasmas, si no, veo pugnas entre espíritus vestidos de negro, y demonios vestidos de blanco. Algo huele mal… Mi “fantasma interior” me indica y dice, que es la ética pudriéndose en el lodo de los intereses. ¡OH! Esos fatídicos intereses que han dominado al pueblo por siglos y siglos. Hoy en día, según mi olfato, todo huele peor, la involución cultural ha penetrado como un, y a la vez, furioso tsunami, inundando las calles, las casas, los edificios, las escuelas, universidades, en fin, no ha dado tregua, entonces, se respira un aire enrarecido, con olor a escombros y fumarolas. Ya da lo mismo hacia dónde arrancar, si para la izquierda, o para la derecha, o nos dejamos simplemente atrapar por la ola. Existe, una ignorancia muy extraña, mucho conocimiento en tecnología digital, y apagón en el conocimiento académico y cultural. No hay interés en la lectura, y varios aficionados a ella, no entienden los textos, es decir, la comprensión de lectura es mala, por ende, la comunicación entre las personas, también es mala, dejando abierta la puerta, para que cualquier idea, propuesta, o moda, se introduzca en el cerebro como un virus. Se echó todo a una misma olla para cocinar una cazuela y así, alimentar al pueblo. Pero resulta, que el pueblo tiene hambre, y con hambre… “no hay pan duro” como decía mi madre… Con hambre, se come cualquier cosa, y no nos preocupamos si es comida chatarra, si tiene nutrientes… Y yo hablo del hambre- hambre, no del que sentimos porque el almuerzo se retrasó unas horas… Pero el hambre está en todos lados, en la cultura por ejemplo, (aunque algunos se empeñan en la anorexia), en la educación, en el estómago, claro, en los anhelos y deseos, en fin, ¿será que la cultura, la educación ya fueron devoradas por los intereses que imperan y son los dueños de la cocina?, ¿y se guisan en la olla de los intereses? Entonces, cuando montan el plato como dicen los chef, colocan estrellitas deliciosas, o un sol iluminando las estrellas, algo gozoso al paladar, y ojalá, con una especia fuerte, afrodisiaca a la razón, produciendo acostumbramiento cerebral… “Algo huele mal en Dinamarca”… (Nunca dejaré de disfrutar a Shakespeare). Este plato es tan atractivo, o es tan conmovedor, que trastoca los sentidos…Hambre, Rabia, Resignación, Censura… y, por esas cosas del destino…Se ve la luz… ¡Aleluya! Ya tenemos la salvación de nuestra patria. La verdad es, que le ponen tantos colores al plato, impidiendo distinguir la calidad del alimento …Al menos, los que poseen buen olfato, algo huelen mal, y tienen el tercer ojo más desarrollado, el Entendimiento, el Raciocinio, el Discernimiento, pueden ver la mentira nadando en el caldo.

 

Patricia Tèllez